La entidad señera del retail moderno en Argentina brinda capacitación, consultoría, asesoramiento y representación nacional a sus asociados de todo el país.

A más de seis décadas y media de su fundación, la Cámara Argentina de Supermercados (CAS) repasa su historia, la apuesta del sector por la formación profesional y el fortalecimiento de su relación con las cámaras regionales a través de la Federación Argentina de Supermercados y Autoservicios (FASA).
CAS nació en 1961, impulsada por un grupo de empresarios que anticipó el crecimiento que tendría el sector en las décadas siguientes.
De 1961 a hoy

El origen de CAS está ligado al nacimiento mismo del supermercadismo argentino. En 1951, el inmigrante español Bernardino Brasas abrió en Mar del Plata La Estrella Argentina, el primer autoservicio del país: un local que rompió con la lógica del almacén de mostrador al invitar al cliente a «servirse usted mismo y pagar a la salida».
Junto a su socio Silvino Llaneza González, Brasas expandió el formato y, una década más tarde, participó como cofundador de la Cámara Argentina de Supermercados, constituida formalmente el 3 de agosto de 1961, cuyo primer presidente fue José Enrique Brochou.
Desde entonces la conducción de la cámara fue rotando entre distintos referentes del sector: en la última década ocuparon la presidencia Ricardo Zorzón, Ricardo Cáceres y Jose Schena; actualmente el cargo lo ocupa Víctor Palpacelli, también directivo de la cámara cordobesa CASAC, y miembro de la cadena ALMACOR.
Al describir a la entidad que preside, Palpacelli manifiesta que «Desde sus orígenes, CAS mantuvo su perfil original: una entidad centrada en cadenas regionales, hipermercados y supermercados de capital nacional, autoservicios independientes y cooperativas de compras, con fuerte anclaje en las economías provinciales».
«Las empresas asociadas a CAS -agrega- generan empleo directo formal y dan espacio a proveedores locales en sus prestigiosas tiendas. Ese perfil es, hoy, el que sostiene su reclamo por condiciones de competencia parejas frente al comercio informal e ilegal».
Según Palpacelli, el supermercadismo argentino funciona en un esquema de alta competencia, con múltiples propuestas al alcance del consumidor. «Esa dinámica -sostiene- obliga a las empresas a un manejo eficiente. Si no brindamos un excelente servicio, a un precio competitivo, los consumidores terminarán comprando en alguno de nuestros competidores. Por eso, desde la cámara estamos brindando permanentemente apoyo a nuestros socios para que puedan competir de igual a igual con otras propuestas”.
La cámara brinda asesoramiento legal, impositivo, laboral, etc. y lleva a cabo actividades de promoción del comercio entre sus asociados y proveedores regionales de todo el país.
También representa a sus asociados ante autoridades nacionales, provinciales y municipales, asesorándolos en los temas vinculados al desarrollo de su actividad.
Por otro lado, actúa como facilitador en aquellos casos en que las relaciones comerciales entre los supermercadistas y sus proveedores así lo requieren.
«CAS asume un rol de acompañamiento, brinda asesoramiento a sus asociados, representa sus intereses ante las autoridades y actúa como facilitador en las relaciones comerciales entre los supermercadistas y sus proveedores», describe el presidente de la cámara.
Puentes con la industria local
Palpacelli destaca la relación de la cámara con los productores regionales como un eje estratégico: “Siempre buscamos crear nexos, construir puentes con la industria, fomentando alianzas que sirvan para fortalecer los lazos existentes y ser competitivos a partir del servicio que prestamos, especialmente en lo relativo a la atención al cliente, brindando una experiencia de compra superadora al consumidor final”.
Según el presidente de CAS, el carácter nacional de sus empresas asociadas es un factor central en esa estrategia: “como empresas de capital nacional con presencia en todo el país, privilegiamos la relación con la industria local, en especial con los productores regionales, conscientes de que su desarrollo es positivo para toda la economía argentina”.
En red con cámaras regionales
El músculo territorial del supermercadismo argentino no se explica sin la red de cámaras provinciales y regionales que fueron surgiendo a medida que crecía la actividad en el interior del país.
Casi veinte años después de la fundación de CAS, ese crecimiento derivó en la creación de la Federación Argentina de Supermercados y Autoservicios (FASA) para aglutinar a las entidades que fueron surgiendo en distintas provincias, cada una con su propia conducción y agenda, pero articuladas a nivel nacional.
En la región centro y litoral, la Cámara de Supermercados y Autoservicios de Rosario y la Región (CASAR) nuclea a la actividad desde 1974, mientras que en la capital santafesina opera desde 1972 la Cámara de Supermercados y Autoservicios de Santa Fe (CAMSAFE).
En Córdoba, la Cámara de Supermercados y Autoservicios (CASAC) trabaja desde 1970 representando a los principales actores del sector en la provincia mediterránea.
En el norte del país, la Cámara de Supermercados y Autoservicios de Tucumán (CASAT) y la Cámara Correntina de Supermercados y Autoservicios (CACOSYA) representan a los supermercadistas de Tucumán y Corrientes, respectivamente, mientras que en el nordeste cumple igual función la Cámara de Supermercados, Autoservicios y Afines del Chaco (CSACH) la primer entidad representativa del sector supermercadista, fundada en 1942.
En Formosa, la actividad está nucleada en la Cámara de Pequeñas y Medianas Empresas (CAPYMEF), otra entidad con historia previa a la propia CAS, ya que se originó en la década de 1940 como Cámara de Almaceneros Minoristas y Afines.
En Concordia, Entre Ríos, la representa el Centro de Autoservicios y Supermercados (CASCO), y en la ciudad de Rosario también opera la Cámara de Almacenes y Distribuidores Mayoristas (CADIMRO), centrada en el canal mayorista y de almacenes (CADIMRO).
El año pasado se concretó la formación de la CASBA, que opera en toda la provincia y ciudad de Buenos Aires, también fue creada recientemente la Cámara Argentina de Productos Regionales, que agrupa a supermercados, tiendas especializadas (dietéticas) y a productores agropecuarios e industria.
La apuesta por la formación
En los últimos años, CAS y FASA sumaron un frente adicional a su agenda: la profesionalización del personal del sector. En 2022, ambas entidades crearon la Escuela Argentina del Supermercadismo (EAS), pensada para capacitar tanto a propietarios y empleados de supermercados como a quienes buscan ingresar al rubro.
Su primera propuesta fue la Diplomatura en Supermercadismo, organizada en dos niveles progresivos —operativo/mandos medios y gerencial— que combina contenidos como atención al cliente, manejo de mercadería, higiene y seguridad alimentaria y administración por categorías.
También se desarrollaron otras diplomaturas como la de Logística para el Retail; Empresas Familiares y Alimentos Saludables. Todas las diplomaturas de dictaron en conjunto con la Universidad CAECE de la Cámara Argentina de Comercio y Servicios (CAC)
También se dictan cursos cortos a lo largo de todo el año, generalmente en formato virtual.
Preocupación por la informalidad
El punto más duro de la entrevista llega cuando Palpacelli aborda el crecimiento del comercio ilegal. Según describe, se trata de organizaciones que evaden impuestos de manera cada vez más abierta, sin que los controles estatales logren contenerlas.
“Estamos haciendo gestiones a todo nivel para que la evasión fiscal en Argentina deje de estar ubicada entre un 50% y un 60% del comercio nacional; competir de esa manera se hace muy difícil, especialmente cuando el consumo sigue estando muy retraído, como en la actualidad.”
El dato -una elevada evasión en el pago de impuestos y el empleo de la mayoría de su personal de manera informal- resume el reclamo de fondo de la cámara: la enorme desigualdad de condiciones frente a actores que operan fuera del circuito formal, en un escenario donde el consumo ya viene golpeado.
«Evadir impuestos es un negocio muy atractivo, si se tiene en cuenta la elevada presión fiscal que asfixia a las empresas que trabajamos en la legalidad. Si se amplia la base de aportantes se puede reducir la presión impositiva sin afectar a la recaudación, de esa manera se reduce el atractivo de evadir y se genera un circulo virtuoso muy conveniente», detalla el presidente de CAS.
«CAS es una entidad dinámica, moderna y participativa, con presencia en todo el territorio nacional. Su misión declarada combina la defensa del supermercadismo argentino con objetivos que exceden lo estrictamente comercial: la promoción de la justicia social, el apoyo a las instituciones democráticas y la solidaridad gremial entre los empresarios del sector», finaliza Palpacelli.
